Concierto
En las paredes de una iglesia en Alemania escribieron, en los colores rojo, verde y amarillo: “Jah is mighty” (“Dios es poderoso”). A miles de kilómetros de Jamaica, en un país completamente distinto a esta nación caribeña, seguidores de Bob Marley quisieron dejar, de esta manera, el rastro de su pasión por ‘El profeta’ del reggae y la admiración por su ideología que, como él mismo vaticinó, hizo su música “eterna”
Víctima del cáncer, murió en Miami este ‘Che Guevara de rastas’, a los 36 años, que le dejó como legado al mundo himnos como I Shoot The Sheriff, África Unite, War o Buffalo Soldier. El hijo de Cedella Booker, jamaicana negra, de 18 años, y de Norval Marley, capitán del ejército británico blanco, de 50 años (que jamás vio por él), siempre tuvo en su vida un fuerte complemento como líder social. De hecho, fue víctima de un atentado, en 1976. Sin embargo, la única respuesta para sus detractores fueron varios conciertos contra la violencia. En 1960, Bob formó su primera banda, con Peter Tosh: The Wailing Wailers. En 1962, Jimmy Cliff (otra estrella del reggae) le presentó un productor con el que prensó su primer álbum: Judge Not. En 1967, dejó el cristianismo y se hizo rastafari, movimiento político-religioso creado por el emperador Hailé Selassié, de Etiopía.
En 1972, los Wailers editaron su primer gran éxito, el que habría de darles fama mundial: Catch A Fire. En Jamaica, su primer estudio de grabación, sus canciones y el mismo Marley fueron declarados patrimonio nacional. Además, se levantó un monumento en su honor y el 6 de febrero, día de su nacimiento, se celebra como fiesta nacional. El año pasado se realizó un gran concierto en Etiopía, para conmemorar los 60 años de su nacimiento.
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